Por: Mick Brooks
viernes, 10 de octubre de 2008
El neoliberalismo, la ideología dominante del capitalismo moderno, está sufriendo un desafío. Durante el último cuarto de siglo el neoliberalismo, algunas veces denominado fundamentalismo de mercado, la política de no intervención en la economía, ha sido la ideología, ha ideado la política que le ha acompañado, que se ha opuesto firmemente a los derechos e intentado reducir las condiciones de vida de la clase obrera en todo el mundo. Ahora la crisis está obligando a las autoridades a intervenir, regular e incluso nacionalizar empresas. ¿Ha muerto el neoliberalismo?
Parece que las reglas neoliberales se han derrumbado. Martin Wolf, gurú económico del Financial Times, sitúa la fecha del cambio en el colapso de Bear Stearns el pasado mes de marzo. "Recordemos el viernes 14 de marzo, fue el día en que murió el sueño del capitalismo global de libre mercado. Durante tres décadas nos hemos movido hacia sistemas financieros movidos por el mercado. Con su decisión de rescatar Bear Stearns la Reserva Federal, la institución responsable de la política monetaria en EEUU, principal protagonista del capitalismo de libre mercado, declaró el final de esta época. Demostró con los hechos su acuerdo con el comentario de Joseph Ackerman, ejecutivo jefe de Deutsche Bank que: ŒYa no creo en el poder autocurativo del mercado'. La desregulación ha alcanzado sus límites".Cuando la crisis golpea a la conciencia popular, la prensa popular refleja el mismo pensamiento, con un nivel intelectual más bajo. El titular del derechista Daily Express clamaba: "No dejemos que los vividores destruyan Gran Bretaña (17/9/08)". El artículo comenzaba: "Millones de familias británicas se enfrentan a la destrucción de sus vidas cuando los balancines de la economía de la nación están al borde de la catástrofe, derrumbada por la codicia y estupidez de los vividores en las altas finanzas". De repente los Amos del Universo, los creadores de riqueza de la City y Canary Wharf, se han convertido en "vividores y especuladores", por utilizar la frase de Alec Salmond.Los arzobispos de Canterbury y York compartieron sus comentarios. Rowan Williams denunció la especulación que había "sido el motor de la conquista financiera astronómica de los últimos años". Siguió diciendo que la crisis demuestra "la verdad de que se ha generado una riqueza inimaginable a unos niveles de ficción igualmente inimaginables, transacciones de papel sin un resultado concreto más allá del beneficio para sus negociadores".John Sentamu dijo lo siguiente a los banqueros: "Para un espectador como yo, aquellos que han conseguido 190 millones de libras vendiendo por debajo de su valor las acciones de HBOS, a pesar de su fuerte base de capital, y lo arrojaron en brazos de Lloyds TSB, son claramente ladrones de bancos y destructores de valores".Además cita un tema inatacable: "Una de las ironías de esta crisis financiera es que demuestra que es completamente posible actuar contra la pobreza. Costaría 5.000 millones de dólares salvar la vida de seis millones de niños. Los líderes mundiales podrían encontrar 140 veces esa cantidad en el sistema bancario en sólo una semana. ¿Cómo pueden decirnos que tomar medidas para salvar a los más pobres es demasiado caro?"Estas personas están preocupadas por la crisis financiera. Que, en cierta forma, es una crisis financiera, pero que en realidad es la crisis del capitalismo. En una economía no planificada, el dinero es el único nexo que existe entre las personas. Como explica Marx: "Mientras el character social del trabajo aparece como la existencia monetaria de la mercancía y, por tanto, como una cosa fuera de la producción real, son inevitables las crisis monetarias, independientes de la crisis real o como una intensificación de las mismas". (Carlos Marx. El Capital. Vol. 3. P. 649):
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