El pueblo uniformado también es explotado
Por: Emilio Mendoza
¿Qué Pasa en el Perú? ¿Estamos viviendo en la época de la carreta?, mientras nuestros gobernantes se llevan a montones el producto de la coima y la corrupción, mientras las grandes empresas transnacionales sacan por el aeropuerto Jorge Chávez y por los puertos, nuestras riquezas para nunca más volver, dejando a cambio más pobreza, más miseria, y más desigualdad; existe un segmento importante del pueblo uniformado, me refiero a la baja oficialidad y los subalternos, que sufren junto al pueblo peruano en general, los embates de la injusticia, la mala distribución de la riqueza y la ausencia de una escala de sueldos y salarios acordes a las condiciones de vida actuales.
Con sueldos muy bajos, casi de hambre, muchos miembros de las fuerzas policiales están empujados a hacer virguerías con tal de llevar un sol más a su casa. Por eso los vemos hasta en establecimientos privados, trabajando como “guachimanes” exponiendo su vida.
También hay de los malos, de los coimeros, que dicen “si mi jefe lo hace porque yo no”; pero son más la gente honesta que da su vida para cuidar la de los demás. A ellos, a los verdaderos policías, mis respetos.
En toda sociedad moderna, incluso de países latinoamericanos, las fuerzas policiales tienen su sindicato de policías. Eso pasa en España, Francia, pero también en Brasil.
Por que nuestra mediocre elite política, se opone a que los policías se sindicalicen y cuando salen hombres como el sub-oficial de la PNP, Edward Casas, que levantan su voz de protesta, por mejores condiciones de vida para sus compañeros; entonces es apresado como un vil delincuente y llevado a la DIROES, donde se encuentra el lujoso reo Fujimori o trasladados a la Escuela de sub oficiales de Puente Piedra.
¿Quién direcciona todo eso?, indudablemente Alan García, quien vivió mucho tiempo en Paris y no aprendió nada de lo que es la sociedad del bienestar.
Mientras la corrupción campea y el desgobierno se agudiza con enfrentamientos públicos entre el vice-presidente y los miembros del gabinete, a Alan García no le importa la vida de miles de policías y sus familiares. Por culpa de ellos el país no avanza, solamente avanza para sus amigazos, como los Romero, el grupo Gloria, los Brescia.
Desde esta página, levanto las banderas de la solidaridad, mi compromiso con los buenos policías y sus familiares y les animo a seguir batallando por conseguir conquistas favorables, por mejores y justos sueldos y salarios y por una vida digna.
Es necesario que los hombres y mujeres de uniforme entiendan que la lucha justa del pueblo peruano por mejores condiciones de vida tiene que ser de manera junta y unitaria. Y desde ya cuenten con nuestro firme y decidido apoyo, porque considero que el pueblo uniformado también es explotado.
FRENTE NACIONAL EN DEFENSA DE LA DIGNIDAD Y SOBERANIA DEL PERU
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